DEMASIADO FRÍO, PARA UNA TARDE DE CALOR – ESCRIBE: FERNANDO MOVALLI

Se presentía y se dio todo tal cual. La realidad de ambos seleccionados hizo que Italia, aún sin Fognini en cancha, terminara de redondear un día de apertura perfecto y sellara un dos a cero muy difícil de levantar.
Sorprendió el “tano” Lorenzi quien, con algo de categoría y mucho de seguridad en sus golpes, derribó el entusiasmo del zurdo Pella en sets corridos. Porque eso fue el bahiense por lo menos en la primera parte del partido, solo entusiasmo que luego y al rigor del resultado se transformó en nerviosismo facilitándole el primer punto de la serie al equipo “azurro”.
Berlocq, a segundo término y bajo un calor de aquellos, no solo tuvo que lidiar con la presión de igualar el match sino con el cambio de rival sobre la hora. No se supo bien porque pero Seppi, de gran temporada hasta ahora en el circuito, reemplazó al talentoso pero irregular Fognini. Y pareció que “Charly” tendría la ventaja de enfrentar a un rival que, por sus golpes planos, se adaptaría menos a la lentitud de la cancha. Y algo de eso hubo en la tercera manga donde el argentino lo confundió con los golpes típicos para el piso lento pero, con dos sets abajo que nunca pudo levantar.
La presencia de un escaso público en el primer choque, aunque algo más numeroso y entusiasta en el segundo más allá del show de Maradona, ratificó también aquel presentimiento de la frialdad con que se llegó a esta presentación del local como campeón del mundo. Las ausencias de Del Potro y Delbonis junto a las dudas del “Yacaré” Mayer le fueron quitando el brillo que debió tener este debut luego de la hazaña en Zagreb. Pero, como decíamos ayer, el combo fue demasiado letal y hasta fuimos demasiado rápido de punto si pensanmos en el cetro y en la fuerza de toda localía.
Así las cosas, la realidad nos golpeó con una lógica mala pasada en todos los sentidos y ahora se debe remontar, no solo un resultado adverso, sino una serie en donde el rival es superior a todas luces.
Para este sábado será a matar o resurgir allá en la reválida de Setiembre y con toda la incertidumbre toda de que raquetas argentinas conformaran la dupla del dobles.
Derrota, pesimismo y mucho frío, demasiado para una tarde porteña con tanto calor.