Pozo del Molle - Córdoba - Argentina

DESPUÉS DE 40 AÑOS, ÁNGEL BAUDRACCO OBTUVO JUSTICIA

[Escribe: David Peralta] El hombre de la foto, es Ángel Santiago Baudracco con su hijo en brazos en una de sus últimas fotos juntos antes de esa madrugada del 8 de enero de 1976 cuando el Comando Libertadores de América -la Triple A cordobesa- y el ex capitán Héctor Vergéz lo desaparecieran junto a su cuñado Héctor Guillermo Oberlin en la llamada “Noche de los Moncholos” comandada por Ernesto Barreiro.
Ángel nació en Sacanta en 1946, pero luego su familia decidió mudarse a Pozo del Molle. En su adolescencia ingresó al Seminario Claretiano de Rosario pero a finales de la década del ´60 decide alejarse de la Iglesia para estudiar psicología y trabajar junto a Justo Irazábal “el Cura Vasco” en barrio Comercial de Córdoba Capital. Su hermana Ana dijo que “Ángel vivía luchando por los pobres”. Además era inspector de Tránsito en la Municipalidad de Córdoba, delegado del SUOEM y militaba en la Acción Sindical Argentina (ASA) y en el peronismo revolucionario.

LOS HECHOS
Inés Oberlin, esposa de Baudracco en su testimonial en la Mega Causa “La Perla” dijo que “Ángel y Héctor habían visto unos panfletos del Comando Libertadores de América, en los cuales estaba el nombre de ellos”. Esa noche del 8, la amenaza del comando se hizo realidad. En su casa de la calle Totoral 5833, sintieron ruidos raros y entraron como 20 personas vestidas de civil, el pelo cortito, y borcegos, tenían dos armas en cada mano y se conducían en cuarto automóviles sin identificación y características policiales o militares, dos Ford Falcón, un Fiat 128 color gris azulado y un Renault 12 color blanco, manifestando ser policías.
Según aparece reflejado en el libro “Yo fui Vargas” relatado por Vergéz en primera persona, Ángel de 29 años y su cuñado Héctor de 31 años, mueren fusilados por Vergéz y “sus muchachos” en Campo “La Ribera”.

SU HERMANA, CUENTA LA HISTORIA
Ana Baudracco, hermana de Ángel y habitante de Pozo del Molle desde muy pequeña, definió el momento del secuestro “como terrible, ya que este grupo actuaba con total impunidad”.
En su relato, Ana, visiblemente emocionada dice que lo peor de esa impunidad fue que “a 200 kilómetros mis padres no lo pudieron despedir eso es irreparable y es el dolor más grande”. La familia lo intentó todo, en un primer momento el Hábeas corpus, después se movilizaron por todos lados, incluso hablaron con Primatesta y fueron a todas las comisarías y no había ninguna noticia de Héctor y Ángel. Fueron denunciados ante la CONADEP para que sean reconocidos como “desaparecidos”.

“ES COMO SI LO HUBIERAN LLEVADO HOY”
“Para nosotros 40 años, lo vivimos como si hubiera pasado ahora”, recordó Ana el hecho tras conocer la sentencia en la causa Menéndez III que finalizó el pasado 25 de agosto. “Me dio satisfacción que se logró el juicio, me parece un avance”.

Ana decide contar su historia, para las nuevas generaciones y para que no nos olvidemos de lo que pasó.
Decidimos escribirla, por los que buscaron a sus familiares y no están… para que no se repita ni se olvide. La contamos por la memoria… para que NUNCA MÁS

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